Las rodilleras se dividen principalmente en ortopédicas y deportivas.
Las ortopédicas son productos sanitarios indicados para patologías específicas o periodos postquirúrgicos y requieren prescripción médica para evitar riesgos como la atrofia muscular por uso prolongado.
Las rodilleras deportivas son de venta libre y se utilizan para prevención y soporte durante la actividad física, debiendo ajustarse al tipo de lesión previa.
También existen rodilleras funcionales y de compresión orientadas a procesos de rehabilitación avanzada.
¿Para qué sirven las rodilleras ortopédicas?
Las rodilleras ortopédicas son dispositivos diseñados para brindar soporte, compresión y estabilidad a la articulación de la rodilla. Su función principal es aliviar el dolor, prevenir lesiones y favorecer la recuperación tras una intervención o traumatismo.
Dependiendo del tipo de lesión o actividad física que se realice, existen diferentes modelos de rodilleras ortopédicas que se adaptan a cada necesidad.
- Protección: Protegen la rodilla de impactos y lesiones durante actividades físicas intensas o en entornos de trabajo riesgosos.
- Estabilización: Ayudan a mantener la rodilla en su alineación correcta, especialmente útil en personas con inestabilidades ligamentosas o después de cirugías.
- Prevención de lesiones: Al proporcionar soporte adicional, pueden prevenir lesiones en actividades de alto impacto o en deportes.
- Alivio del dolor y mejora funcional: Son útiles en el tratamiento de condiciones dolorosas como la artritis, la bursitis y las lesiones de menisco, mejorando la calidad de vida del usuario.
- Facilitación de la rehabilitación: Aceleran el proceso de recuperación post-operatoria o después de lesiones al limitar movimientos dañinos y permitiendo que la rodilla se recupere gradualmente.
Clasificación de rodilleras ortopédicas
Las rodilleras se clasifican según su estructura, nivel de sujeción y uso específico. A continuación, se detallan los principales tipos de rodilleras ortopédicas disponibles en el mercado.
Rodilleras articuladas
Controlan la flexo-extensión tras cirugía de ligamentos, como el ligamento cruzado anterior. Incorporan bisagras metálicas ajustables que limitan movimientos y favorecen una recuperación progresiva, evitando la inmovilización total.
Rodilleras inmovilizadoras
Indicadas en esguinces graves, luxaciones rotulianas y en el pre o postoperatorio. Fijan completamente la rodilla para proteger los tejidos lesionados. Su uso prolongado debe ser supervisado por un profesional.
Rodilleras para menisco
Restringen movimientos laterales y la flexión excesiva, reduciendo la presión sobre los meniscos dañados por roturas o procesos degenerativos.
Rodilleras rotulianas (femoropatelares):
Estabilizan la rótula mediante un anillo de silicona, aliviando molestias asociadas a condromalacia, artrosis o tendinopatía rotuliana al mejorar su alineación.
Rodilleras deportivas y funcionales
Además de las tradicionales rodilleras ortopédicas, también hay rodilleras deportivas y funcionales que están diseñadas para ofrecer diferentes niveles de soporte, dependiendo de la actividad física y el tipo de lesión.
Estas alternativas ayudan a proteger la rodilla, mejorar la estabilidad y facilitar el movimiento mientras practicas deporte.
De compresión: Mejoran la circulación sanguínea y reducen la inflamación durante
actividades como gimnasio, running o ciclismo. Son ligeras, transpirables e indicadas para
esguinces leves o fases iniciales de artritis.
Rotulianas deportivas: Incorporan varillas laterales y un disco de silicona para estabilizar la
rótula, siendo útiles en deportes de impacto y en casos de tendinopatía rotuliana.
Para ligamentos: Utilizan cinchas regulables para estabilizar ligamentos colaterales o
cruzados durante deportes con giros o cambios bruscos de dirección.
Funcionales: Diseñadas para el retorno al deporte tras lesiones graves. Ofrecen soporte
avanzado en movimientos explosivos y pueden incluir bisagras desmontables.
Factores clave para elegir una rodillera
Seleccionar la rodillera correcta puede marcar una gran diferencia en confort y recuperación. Aquí están algunos factores clave a tener en cuenta.
Elección de la talla correcta: Para asegurar una buena sujeción y eficacia, es fundamental medir el perímetro de la pierna aproximadamente 10 cm por encima y 10 cm por debajo de la rótula. Elegir una talla incorrecta puede provocar molestias, pérdida de soporte o problemas de circulación.
Valoración profesional en patologías crónicas: En casos de afecciones como la gonartrosis, lesiones recurrentes o dolor persistente, es recomendable consultar con un ortopedista o profesional sanitario para seleccionar el tipo de rodillera más adecuada según el grado de estabilidad que se necesite.
Uso responsable: Aunque las rodilleras ayudan a aliviar el dolor y mejorar la estabilidad, no deben usarse de forma continua o prolongada. Se aconseja no superar las 6 horas diarias, salvo indicación médica, para evitar dependencia muscular o debilitamiento de la musculatura.
Cuidado de la piel: Es importante revisar la piel con regularidad, especialmente si se usa la rodillera a diario, para prevenir irritaciones, rozaduras o problemas cutáneos derivados del sudor o la fricción.
Mantenimiento e higiene: La rodillera debe limpiarse de forma regular con agua y jabón neutro, respetando siempre las instrucciones del fabricante, para mantener una correcta higiene y prolongar su vida útil.
Sustitución del producto: Con el uso, los materiales pueden perder elasticidad y capacidad de soporte. Por ello, se recomienda reemplazar la rodillera cada 6 a 12 meses, dependiendo de la frecuencia de uso y el desgaste.
Lesiones y patologías que requieren el uso de rodilleras
El uso de rodilleras puede marcar la diferencia en la recuperación de diversas lesiones o patologías de rodilla.
Cada modelo está diseñado para aliviar molestias específicas, aportar estabilidad y favorecer una recuperación más rápida.
- Artrosis o artritis: Las rodilleras para artrosis y rodilleras para artritis ayudan a reducir el dolor y la rigidez articular, mejorando la alineación y la movilidad de la rodilla.
- Tendinitis rotuliana: Las rodilleras para tendinitis rotuliana alivian la tensión del tendón rotuliano y reducen la inflamación provocada por el sobreesfuerzo.
- Lesión de ligamentos cruzados: Las rodilleras para ligamentos cruzados ofrecen un soporte firme y estable, evitando movimientos de torsión que puedan agravar la lesión.
- Luxaciones rotulianas: Las rodilleras para luxaciones ayudan a mantener la rótula en su posición correcta y previenen nuevos episodios de desplazamiento.
- Condromalacia rotuliana: Las rodilleras para condromalacia contribuyen a centrar la rótula y disminuir la fricción sobre el cartílago, reduciendo el dolor al flexionar la pierna.
- Bursitis: Las rodilleras para bursitis disminuyen la presión sobre la articulación inflamada y ayudan a aliviar el malestar local.
- Traumatismos de rodilla: Las rodilleras para traumatismos protegen la articulación y aportan estabilidad mientras los tejidos se recuperan tras un golpe o torcedura.
- Enfermedad de Osgood-Schlatter: Las rodilleras para Osgood-Schlatter reducen la tensión en la inserción del tendón rotuliano, proporcionando alivio en adolescentes y deportistas activos.
Otros tipos de rodilleras
Independientemente de la clasificación o los tipos según la lesión que tengas, también puedes encontrarte con otros tipos como:
- Rodilleras de compresión: Hechas de materiales elásticos que proporcionan un ajuste ceñido, ofreciendo soporte general y mejorando la circulación sanguínea.
- Rodilleras profilácticas: Diseñadas para prevenir lesiones en personas con rodillas sanas, especialmente en deportes de alto riesgo.
- Rodilleras magnéticas: Aquellas que incorporan imanes que supuestamente ayudan a mejorar la circulación y a reducir el dolor.
- Rodilleras inflables: Permiten un ajuste personalizado mediante la inflación de cámaras de aire, proporcionando un soporte ajustable y dinámico.
- Rodilleras de gel: Utilizan almohadillas de gel para ofrecer un soporte cómodo y amortiguador, ideal para largas jornadas de pie o en movimiento
Consejos de uso y mantenimiento
Un uso correcto de la rodillera garantiza su eficacia terapéutica y prolonga su vida útil. Ten en cuenta las siguientes recomendaciones:
- Colocación adecuada: Ajusta la rodillera sobre la rótula, sin arrugas y con una presión uniforme, evitando que corte la circulación.
- Duración del uso: No la utilices más tiempo del indicado por el profesional. Un uso prolongado sin supervisión puede debilitar los músculos.
- Limpieza regular: Lava la rodillera con agua fría y jabón neutro, dejándola secar al aire. Evita el uso de secadoras o planchas.
- Revisión del estado: Sustituye la rodillera si presenta desgaste, pérdida de elasticidad o roturas que afecten su función.
- Consulta médica: Ante cualquier dolor o inflamación persistente, acude a un especialista en ortopedia o fisioterapia.
Preguntas frecuentes sobre las rodilleras ortopédicas
¿Puedo usar una rodillera ortopédica todo el día?
Depende del tipo de rodillera y de la recomendación médica. En casos leves puede usarse durante la actividad diaria, pero se recomienda retirarla por la noche.
¿Las rodilleras ortopédicas ayudan a prevenir lesiones deportivas?
Sí. Especialmente las rodilleras elásticas y deportivas ayudan a mantener la articulación estable y evitar movimientos bruscos que puedan causar lesiones.
¿Cómo saber la talla correcta de rodillera ortopédica?
Debes medir el contorno de tu rodilla o muslo según las indicaciones del fabricante. Una talla incorrecta puede reducir la eficacia del soporte.
¿Qué diferencia hay entre una rodillera estabilizadora y una articulada?
La estabilizadora aporta sujeción mediante refuerzos laterales; la articulada permite controlar el movimiento, ideal para rehabilitación postoperatoria.




